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Código 4×4

RUTA POR EL JILOCA en 4X4

Dice un proverbio ingles que “un mar calmado no hace marineros”, aplicándolo a nuestra pasión, la reflexión es obvia, un todoterreno en el parking languidece, lo tenemos para ir de ruta, tantas veces como podamos, ¿no os parece?

Esta es otra de nuestras rutas en 4×4 por tierras de Teruel, de nuevo la Comarca del Jiloca es el escenario protagonista, ventajas de vivir en el campo, y en esta maravillosa tierra.

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Es una ruta que solemos hacer a menudo, y en cada ocasión volvemos absortos por el encanto de los paisajes por los que transitamos.

Y es que en cada estación del año, el espectáculo es completamente diferente. Si hace unas semanas la nieve cubría los cerros y barrancos de blanco, y las ramas de los árboles desnudos de hojas filtraban la tenue luz del sol, ahora predominan una mezcla marrones y el verde incipiente de los campos de cultivo. Los árboles ya florecen, y por las ramblas y arroyos fluye perezosa el agua. El aire se perfuma con el aroma del tomillo.

La ruta puede hacerse más o menos larga, esta es una de las ventajas de poder hilar distintos recorridos encadenando las pistas, que suben y bajan a lo largo del valle.

Navarrete del Río

Navarrete del Río vuelve a ser nuestro punto de partida, apenas recorremos un par de kilómetros cuando los tres todoterrenos entramos en la pista que va subiendo entre el Barranco de la Peña y el Barranco del Campillo. Por el cerro, entre sabinas, buscamos la pista que viene de Lechago y va hasta los aledaños de Cutanda.

Barranco de las Quemadas

Tomamos la nueva pista que nos lleva a través del Barranco Las Quemadas, en un paisaje que contrasta el bosque al norte con los campos de cultivos al sur.

Después seguimos con rumbo norte siguiendo el plan previsto, el Terrano, el Montero y el Patrol serpean por terreno de matorrales y pastizales. Vestigios de antiguas huertas en terrazas, y los restos de corrales y parideras, y alguna antigua y destartalada caseta de labranza son testigos mudos de nuestras andanzas, hasta que nos topamos con una batida de caza mayor.

Afortunadamente tenemos buenos guías, asi que tomamos otro rumbo por una pista que nos lleva hasta los 1470 metros de altitud, en el Puerto de Fontfría. Aquí paramos y mientras disfrutamos de las vistas nos reorganizamos.

Volvemos al plan original, aunque habrá que hacer un pequeño bucle por carretera para retomar la pista desde Segura de Baños que nos llevará hasta Cutanda, pasando muy cerca de Nueros y rodeando Olalla y el Sabinar.

Sabinar de Olalla

El Sabinar de Olalla es un bosque de grandes sabinas albares centenarias. Un lugar para visitar y disfrutar de un espacio natural de enorme importancia, carrascas, rebollos, quejigos y chopos cabeceros, un paisaje de bosque y dehesa, atravesado por una amplia rambla. Incluido como Lugar de Interés Comunitario de la Sierra de Fonfría.

Es una ruta con encanto, por sus paisajes, sus pueblos y su historia. El día es espléndido, preludio del fin del invierno, y disfrutamos del recorrido por las pistas poco transitadas, rotas por la lluvia a lo largo del tiempo, y de densa vegetación en algunos puntos.

Uno de los tramos más entretenidos era el que presentaba fuertes pendientes, aquí fue preciso insertar las reductoras, lo que siempre significa que empieza la diversión.

Rodeamos Cutanda y en lo alto del cerro las ruinas de su Castillo resisten a duras penas los envites del tiempo, son el viejo testigo de una historia que se remonta a la época celtibérica y protagonista de la famosa batalla de Cutanda en 1120.

Valle del Pancrudo

Seguimos la ruta por una pista que discurre en buena parte a lo largo del Barranco del Regajo, aquí el paisaje está dominado por los singulares chopos cabeceros, tan característicos del valle del Pancrudo.

Esta es una ruta con exquisitos paisajes, barrancos, barranqueras y ramblas, dehesas y carrascales, campos y pastizales en el que, se intercalan bosques de ribera, pino y sabinas.

Llegamos a Navarrete del Rio, punto de partida de esta entretenida y estimulante ruta. Como siempre, una jornada espléndida, en buena compañía y con buen tiempo, hemos tenido ocasión de movernos en reductora en una parte del recorrido y no hemos tenido ninguna incidencia.