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Código 4×4

Rubicon Trail – La ruta más famosa del mundo

La ruta del Rubicon Trail, originalmente llamada McKinney Road, se estableció en torno al año 1800 como ruta de carruajes entre la población de Georgetown y el Lago Tahoe en el condado de El Dorado al noreste de California.

Crónica y Fotos: Nico Vogel

Su fin era permitir el paso de correos y dar acceso a los hoteles y balnearios situados en Wentworth Springs y Rubicon Springs. Décadas más tarde la ruta cayó en el abandono deteriorándose con el paso del tiempo.

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No fue hasta 1953 cuando un grupo de aficionados al 4×4 la rescataron del olvido.

Desde entonces la ruta no ha dejado de ganar reconocimiento internacional y a pesar de contar con apenas 30 km se considera una de las rutas offroad más duras del mundo.

Foto: Nico Vogel
Foto: Nico Vogel

Actualmente el Rubicon Trail tiene estatus de vía rural no mantenida permitiendo así el acceso motorizado al público.

4x4proyect es una empresa española especializada en el desarrollo de suspensiones para vehículos todoterreno con sede en Zaragoza. Su especialización en la materia surge de la pasión de sus miembros por el todoterreno, que se refleja en todas sus actividades, dentro y fuera de la empresa.

Foto: Nico Vogel

Esta pasión por mejorar y reinventarse constantemente llevó al equipo de 4x4proyect a poner en marcha una colaboración con el archiconocido fabricante alemán de suspensiones Bilstein.

Y qué mejor forma para analizar a fondo el nuevo producto que equipar un 4×4 con él y someterlo a las condiciones más duras posibles?

Foto: Nico Vogel

Con esto en mente 4x4proyect equipó su Jeep Wrangler LJ con un juego de amortiguadores Bilstein offroad y recorrió con ellos varias rutas por el suroeste americano, entre ellas el legendario Rubicon Trail que comparte nombre con su Jeep.

Esta es su crónica.

Foto: Nico Vogel

Ruta Rubicon Trail 4×4

Previo: llegada al lago Tahoe

Después de haber recorrido la Sierra Nevada de California y visitar el impresionante Parque Nacional de Yosemite llegamos al lago Tahoe que contiene, según dicen, el agua más limpia del mundo.

Un vistazo a su orilla nos convence. Aprovechamos la tarde para recorrer la carretera estatal 89 que sigue la orilla del enorme lago, disfrutar las impresionantes vistas y buscar alojamiento.

Antes de concluir la jornada revisamos a fondo vehículo y equipamiento y nos abastecemos de gasolina, víveres y agua para varios días. Puesto que vamos a recorrer el Rubicon en solitario, opción nada recomendable, prestamos especial atención a la puesta a punto de todos los componentes.

Foto: Nico Vogel
Foto: Nico Vogel

Día 1: Rubicon Trail – Lago Tahoe

Es habitual hacer el Rubicon terminando en el Lago Tahoe pero nosotros decidimos recorrer la ruta en sentido contrario.

El día amanece fresco, estamos a 1900 m sobre el nivel del mar, cuando nos ponemos en marcha.

Llenos de expectación, recorremos los pocos kilómetros de asfalto que separan la población de Tahoma, a orillas del Lago Tahoe, del comienzo del Rubicon Trail.

Foto: Nico Vogel

La entrada está bien señalizada y dispone de una amplia explanada para tomarse un descanso e incluso acampar. También encontramos un tablón con información actual acerca de la ruta y un recordatorio de las normas. Ante todo no salirse de la pista, ni un milímetro.

Cabe mencionar que toda la infraestructura así como los servicios de  mantenimiento y limpieza los prestan varias organizaciones de aficionados y clubes locales sin ánimo de lucro. Realizan estas tareas con el único motivo de garantizar que el uso del Rubicon siga siendo posible para todos los aficionados. Sin duda un ejemplo a seguir!

Foto: Nico Vogel

Comenzamos recorriendo una pista de gravilla que atraviesa un bosque de abetos interminable, salpicado de claros con rocas de granito y multitud de lagos.

Nos detenemos en uno de los lagos para disfrutar de las vistas. Se respira tranquilidad y nos llama la atención que pese a ser una ruta transitada por miles de vehículos 4×4 cada año está impoluta.

La ausencia absoluta de basura y suciedad demuestra el respeto de los aficionados locales por el entorno.

Continuamos el camino y empezamos a encontrar cada vez más rocas cuyo tamaño va en aumento. Llegamos al primer escalón y tiramos de la palanca de la caja transfer para engranar la reductora. No cambiará de posición durante tres días. Empezamos a sortear las primeras rocas grandes y agradecemos la soltura con la que nuestro Wrangler lleva a cabo los cruces de puentes.

No tardamos en encontrarnos los primeros todoterrenos locales que vienen en sentido contrario. La mayoría van equipados con preparaciones  inconcebibles a este lado del Atlántico. Todos nos saludan y, al ver que vamos en solitario, inmediatamente nos preguntan si precisamos algún tipo de ayuda.  

Poco más tarde aparece entre los árboles el primer testigo de las duras condiciones de la ruta. Es una Dodge Ram aparcada sin piloto. Pronto descubrimos el motivo de su parada. El granito es implacable y no perdona. Su víctima en este caso ha sido la caja de dirección de la pickup cuyo eje ha quedad partido en dos dejándola in utilizable. No habiendo ningún acceso por carretera, al piloto no le quedó más opción que abandonar el vehículo y, con la ayuda de otros aficionados, ir a conseguir los recambios necesarios para después regresar y efectuar una reparación «in situ».

Continuamos enlazando cruces de puentes sin pasar de segunda reductora hasta llegar a un claro en la parte superior de la famosa subida bautizada Cadillac Hill. Su nombre viene del vehículo de esa misma marca que en otra época quedó allí atrapado de manera irrecuperable.

Decidimos hacer una parada para comer antes de comenzar el descenso. En todas direcciones se ven montes de granito y bosques de abetos hasta donde alcanza la vista. Aquí y allá asoman lagos y ocasionalmente se divisa algún 4×4 que lentamente atraviesa el paisaje de roca.

Bien saciados arrancamos nuestro fiable 4.0l, engranamos primera y comenzamos el descenso de Cadillac Hill. Zanjas polvorientas se alternan con piedras sueltas y rocas de más de un metro, todo ello en pendiente muy pronunciada. Agradecemos  el buen agarre de la piedra y la meteorología seca así como la reductora de 1:4 de nuestro Jeep Wrangler LJ Rubicon.

Al final del descenso llegamos al Cementerio del Rubicon, última morada de diversas personalidades que dejaron su vida en esta ruta.

La polvorienta pista atraviesa un bosque y nos lleva hasta Rubicon Springs. Este lugar, situado en medio del valle del Río Rubicon, es el centro neurálgico de la ruta. En él se encuentra un camping básico pero bien atendido que dispone de víveres y un río cristalino donde bañarse.

También dispone de todo tipo de herramientas, equipo de soldadura y una selección de recambios habituales para ayudar a aquellos que corrieron peor suerte.

Montamos nuestra tienda, nos damos un buen baño en el río y devoramos la merecida cena. Al caer la noche compartimos hoguera y bebida con otros aventureros rememorando las escenas del día.

Día 2: rocas y más rocas

Nos despertamos con las primeras luces y levantamos campamento tras un breve desayuno. Es obligatorio llevarse toda la basura generada para que nada quede en el camino. Empezamos a apreciar nuestra mochila Trasharoo que nos permite llevarla en el exterior, colgada a la rueda de recambio, salvándonos de malos olores.

Salimos del campamento siguiendo el río hacia el sur y llegamos al famoso puente sobre el Rubicon. De nuevo apreciamos el trabajo de los clubes locales que han construido y mantienen el puente llevando todos los materiales necesarios hasta el lugar en sus 4×4 .

Atravesamos un pequeño bosque y tras una cerrada curva nos encontramos de frente con el famoso Big Sluice. Es un estrecho tramo de unos pocos cientos de metros de longitud lleno de rocas enormes y sin paso alternativo.

Nos encontramos con un grupo que viene de bajada y tiene 2 vehículos atascados. El estrecho paso complica el rescate y perdemos casi dos horas

Nuestra preparación, 3,5” de elevación y neumáticos de 33”, encarada a viajes y no a trial nos obliga a maximizar la precaución y trabajar con precisión y paciencia.

Yo voy al volante y la pronunciada pendiente me impide ver el terreno dejando a mi experimentado copiloto como única referencia. Gracias a su pericia y el generoso recorrido de suspensión de nuestro Jeep completamos la zona sin atascos y sin daños. Una vez más mi compañero y buen amigo me demuestra que un equipo que funcione vale más que muchos accesorios técnicos.

Desde el alto que acabamos de coronar ya se divisa Buck Island Lake.  

Decidimos hacer un descanso y aprovechar el buen tiempo para bañarnos en las cristalinas aguas.

Descansados y refrescados arrancamos cruzando una meseta de roca. Una hora más tarde, tras un pequeño vadeo sin dificultad, encontramos un claro más o menos llano que nos servirá de campamento esta noche. Cenamos viendo las estrellas. Estamos ya a más de 2.000 m de altura.

Día 3: más rocas para términar

Tras una noche fría el cielo se muestra impecable. Levantamos campamento y nos disponemos a completar el último tramo de nuestra aventura.

Empezamos con un ascenso sobre grandes placas de granito con inclinaciones laterales importantes.

Extremamos precaución por llevar bastante peso en la baca. Cada metro del recorrido pone a prueba nuestro sistema de suspensión y aprendemos a apreciar el buen equilibrio conseguido entre estabilidad y flexibilidad.

Subimos y bajamos incontables escalones de roca y tras superar el estrecho paso de Little Sluice nos proponemos a descender Walker Hill.

El descenso de Walker Hill se presenta entretenido. La ya habitual mezcla de rocas de todos los tamaños y escalones complicados siguen requiriendo un buen trabajo entre piloto y copiloto para evitar daños mecánicos. Finalmente completamos la bajada sin mayores problemas y entramos a Granite Bowl.

Esta zona está formada por un enorme cuenco de granito de cientos de metros de diámetro. No presenta más dificultades que alguna inclinación pronunciada pero impresiona por su extensión y belleza así que la cruzamos disfrutando de las vistas.

Para terminar completamos el último tramo de pista atravesando un denso bosque. Grandes árboles a ambos lados reducen el espacio de maniobra y las marcas en sus troncos dejan claro que en caso de contacto no serán ellos los que cedan.

Nos lleva una hora superar el corto trecho pero lo logramos sin contratiempos. A la salida del bosque ascendemos un kilómetro por una pista de gravilla y llegamos a la orilla de Loon Lake dónde divisamos un cartel que anuncia el comienzo del Rubicon para aquellos que van en el otro sentido.

Pocos metros más allá pisamos asfalto por primera vez en tres días. Como un marinero que pisa tierra tras una larga travesía la sensación nos parece irreal.

Consejos para quien quiera hacer el Rubicon Trail

Ante todo: respetar las normas! El Rubicon atraviesa una zona de alto interés ecológico y varios kilómetros de terreno particular. El único motivo por el que sigue siendo accesible es el sumo respeto de los aficionados locales y su gran labor de mantenimiento y limpieza que llevan a cabo incansablemente.

Normas básicas:

  • no salirse jamás de la ruta
  • hacer fuego solo en lugares habilitados (comprobar restricciones antes de salir, sobre todo en verano)
  • No dejar basura: si lo traes te lo llevas
  • Utilizar los inodoros dispuestos por los clubes a lo largo de la ruta
  • No relizar la ruta en solitario ya que la probabilidad de atascos, problemas mecánicos o incluso algún vuelco es muy alta y no hay ayuda cerca. Si se hace en solitario avisar al ranger del distrito de la fecha de comienzo y avisar a la salida del éxito.
  • Recomendación: no ir sólo en un vehículo. Se puede hacer sin copiloto pero unicamente alguien desde fuera tendrá la suficiente visión del terreno para poder evitar golpes contra rocas. Además conviene ir alternándose para estirar las piernas y no acabar con un calambre en el pie del embrague.
  • Llevar víveres y agua para varios días.
  • Llevar material de primeros auxilios y botiquín.
  • Llevar ropa para climatología adversa. A más de 2000m de altitud el clima es de alta montaña.
  • Emisora de 27 o 2m sintonizada en el canal de emergencias local si no se va en grupo
  • Material de rescate: gato, eslinga, grilletes y en solitario cabrestante o tractel
  • Tener mucha paciencia. A pesar de ser sólo 30km completar la ruta en 2 días es posible unicamente a base de forzar maquinaria y arriesgar la mecánica y sin quedar casi tiempo para disfrutar del entorno.
  • Preparación mínima: no hay una regla de oro pero lo más importante es conocer su vehículo y sus limitaciones y tener un buen equipo. En nuestro caso completamos la ruta con éxito con un Jeep Wrangler LJ Rubicon con 3,5” de elevación, ruedas de 33” y haciendo uso ocasionalmente de los bloqueos de diferencial. Buenos protectores de bajos son un buen seguro de vida frente al implacable granito.
  • Informarse bien antes de salir. Buenas fuentes son la oficina del ranger y los clubes locales como:
    • https://www.rubicontrailfoundation.org/
    • http://www.delalbright.com/Rubicon/rubicon.htm
  • Jeeps de alquiler: es posible alquilar un Jeep para hacer la ruta. Una de las empresas que da esta opción es Barlow Adventures
  • Mejor época: verano. Aunque es la época con más afluencia, sobre todo en fines de semana y festivos, es la más cálida. En invierno la ruta suele quedar intransitable por la nieve.