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Código 4×4

Terras de Cister

Los días 24, 25 y 26 de Enero tuvo lugar el Raid Terras de Cister, en la vecina Portugal. Esta vez las olas gigantes de Nazaré fueron testigos de un magnífico fin de semana de offroad turístico.

Raid Terras de Cister

El evento comenzó el viernes, con la llegada de los participantes, su registro en el Hotel y la entrega del kit de bienvenida.


Venidos desde diversos puntos del país, los participantes aprovecharon las instalaciones y piscina del Hotel, para reponerse del viaje y coger fuerzas para la aventura que estaba por comenzar.

Ver reportaje en revista nº 50

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La inauguración oficial de evento fue a las 22 h, con un briefing informativo de como se desarrollaría el fin de semana y las habituales aclaraciones y consejos sobre los tracks, roadbook y la marcha en caravana.


El sábado, la jornada comenzó muy temprano, con un desayuno servido a las 7:30 h.
El entusiasmo de los participantes era evidente, y en su gran mayoría se estaban acostumbrado a «cumplir» con el horario del programa, especialmente con la hora de salida.



Después del desayuno, los equipos aprovecharon para ajustar la presión de los neumáticos a aproximadamente 1 bar, en frío. Cuando se trata de pistas arenosas, por muy superior que sea la preparación Offroad de un vehículo, no sirve de nada si no se tiene la presión adecuada de los neumáticos.


Al reducir la presión de un neumático, aumentamos la superficie de contacto, tanto en ancho como en longitud.

En el caso de la «longitud del neumático», la diferencia en la superficie de contacto de 2 Bar a 1 Bar puede ser superior al 100%.
Después de los últimos preparativos, especialmente para aquellos que viajaban con niños pequeños, todos estaban listos para partir.

El hecho de que el «Raid Terras de Cister» discurriera en bucle el primer día y que regresáramos a dormir al mismo Hotel, simplificaba mucho los preparativos a la hora de marchar.

Comienzo del Raid Terras de Cister

A las 8,25 h iniciamos la ruta.
Los primeros kilómetros del roadbook discurrían por una sección costera con mucho barro, a lo largo de un camino sinuoso, lo que provocó las primeras descargas de adrenalina.

La mañana soleada y los cielos despejados no reflejaban la lluvia que había caído durante la noche.

Justo en la nota 11 del roadbook, a poco más de 4 km de la salida, había una «opción 4×4», que permitía a los participantes más valientes probar sus habilidades de conducción y las de su vehículo.

Esta alternativa pronto tuvo que ser cancelada debido a los atascos y maniobras acrobáticas en suelos embarrados y resbaladizos.


Reunidos todos después de esta «opción 4×4», la caravana continuó para dar paso a los primeros kilómetros de arena.
Cuando hablamos de arena, las pequeñas variaciones entre presiones bajas, neumáticos de perfil bajo, y añadimos un poco de despiste, ya tenemos el incidente servido…


El pinchazo de un participante en una zona especialmente complicada hizo que aflorara la camaradería y rápidamente hubo varios equipos que unieron sus fuerzas para cambiar el neumático desinflado, en un tramo en el que era difícil trabajar con los gatos hidráulicos.
La caravana continuó unos pocos kilómetros más hasta la primera parada del día la Quinta dos Capuchos.


Aquí, los participantes fueron recibidos con una cata de néctares divinos, incluidos blancos, tintos y rosados, que deleitaron el paladar de todos.
Los excelente vinos de Quinta dos Capuchos fueron acompañados por maravillosas salchichas de la región, que comenzaron a exhibir el potencial gastronómico de las «Terras de Cister» y que fueron muy bien acogidos después de las 3 horas de marcha.


Recuperadas las energías, proseguimos camino, esta vez por pistas rápidas que nos hicieron subir por encima de los 500 m, a lo largo de la Serra dos Candeeiros.
Después de unos cuantos kilómetros, con hermosos paisajes hasta donde se pierde de vista el horizonte, llegamos al lugar del almuerzo, cerca de Porto de Mós, donde esperaba una comida buffet que «entraba por los ojos».


Las comidas permiten buenos momentos de fraternización e intercambio de experiencias, especialmente después de algunas aventuras vividas durante la primera etapa.
Para la tarde estaba previsto un tramo corto, pero «laborioso».


Salimos con un poco de retraso y después de unos cuantos kilómetros por pistas y graveras, llegamos a la tan esperada arena.
La ruta pasaba por un cortafuegos que acabó siendo más complicado de lo esperado.
Intento tras intento, este proceso indujo a la camaradería y la ayuda mutua entre los participantes, entre risas y buen humor.



Hacia el final de la etapa, había preparada otra «Opción 4×4» que llevaría a los participantes a una vieja excavación de arena, donde solo los vehículos más intrépidos podrían progresar.
Algunos aceptaron al desafío y otros simplemente se quedaron disfrutando del espectáculo.
Finalmente, llegamos al hotel donde todos pudieron relajarse de las aventuras de la jornada hasta la hora de la cena, prevista para las 21 h.


Nada mejor para rematar el día que una buena cena donde intercambiar experiencias, y después el sorteo habitual de regalos de Euromaster/Bfgoodrich y Relógios Celsus, además de la entrega de trofeos de participación.
Después el DJ se encargó de que muchos no pudieran resistirse a saltar a la pista de baile.

Última etapa del Raid

El último día, desafortunadamente para aquellos que se acostaron tarde, comenzó de nuevo a las 7:30 h con el desayuno en el hotel.
Después con los coches ya cargados, llegó el momento de partir hacia la tercera y última etapa, consiguiendo cumplir con el horario establecido en el programa.


Esta etapa estuvo marcada por varios kilómetros de arena, y amplios cortafuegos que hicieron la delicia de los conductores, sin muchas complicaciones pero con gran diversión.
La primera parada fue en Alcobaça.
La historia de la ciudad de Alcobaça y su vida contemporánea están indisolublemente ligadas a la presencia de la Orden Cisterciense durante casi setecientos años.



Merced a las donaciones de D. Afonso Henriques, se construye en la confluencia de los ríos Alcoa y Baça, uno de los más grandes Monasterios Cistercienses del mundo.
El monasterio de Santa María de Alcobaça se convirtió, desde su fundación en 1153, en la casa madre de la Orden en Portugal.


Es considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1989, y en Julio de 2007 fue elegido como una de las Siete Maravillas de Portugal.
Obra principal del primer gótico nacional, conserva el edificio de la iglesia, con tres naves, deambulatorio y capillas radiantes, dormitorio, refectorio y el claustro de D. Dinis.
Sucesivamente alterado y ampliado, especialmente en los siglos XVI y XVII, cuando se construyeron nuevos claustros y se barroquizó la fachada, ha dado lugar a un conjunto monumental que actualmente constituye el testimonio cisterciense más importante de Europa.


Los participantes se dividieron en dos grupos, para que de forma alternada pudieran hacer la visita guiada al Monasterio de Alcobaça, y una parada en las instalaciones de Turismo, donde una degustación de cereza agria de la región, Ginja MSR, los estaba esperando. Cuando se habla de la zona histórica de Alcobaça, es imposible no asociarla a los dulces conventuales, que también esperaban a los participantes, para acompañar a la Ginja.

Después, apenas quedaban unos 20 kilómetros para al final.


Pero los participantes seguían esperando una pendiente de barro muy resbaladiza y un pasaje a Vau, con un fondo arenoso que causó las últimas sonrisas de esta aventura.
Poco a poco, los participantes fueron llegando a Quinta da Boubã, donde se sirvió el almuerzo de clausura.
El raid por Terras de Cister tuvo 150 participantes, en 60 vehículos 4×4, marcando el inicio del Calendário Emotions Portugal TT 2020.